Una productora audiovisual pequeña, con criterio propio y una red de colaboradores que se adapta a cada encargo. Hacemos foto y vídeo para empresas que entienden que la imagen es parte del producto.
MoonJump arranca en 2022, aunque cada uno llevaba bastante antes en esto. Coincidimos trabajando en un documental fuera de España y ahí nos dimos cuenta de algo: llevábamos años por libre, tirando de la misma red de colaboradores y resolviendo los mismos problemas por separado. Tenía sentido unir fuerzas.
Detrás del estudio estamos Ismael González y Nicolás Tierra.
Ismael, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, lleva la fotografía y la dirección de arte: fotógrafo desde antes de saber que se podía vivir de eso, compagina el estudio con obra personal en formato analógico, crítica de arte y clases de fotografía y diseño.
Nicolás, formado en CEADE, viene de producciones cinematográficas, Canal Sur y algunas de las productoras más reconocidas de la ciudad; su terreno es la producción, la logística de rodaje y la dirección técnica — con él, todo funciona como un reloj.
Alrededor, una red de colaboradores con los que llevamos años trabajando: sonido, diseño, dron, postproducción. Montamos el equipo en función del proyecto, no al revés. Más de una década de oficio cada uno, una estructura común y la flexibilidad de movernos por donde el proyecto lo pida.

Fotografía y Dirección de Arte.
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Fotógrafo desde antes de saber que se podía vivir de eso. Además de su trabajo en el estudio, desarrolla obra personal en formato analógico, ha escrito crítica de arte e impartido clases de fotografía y diseño.

Producción Audiovisual.
Formado en CEADE (Sevilla). Ha pasado por producciones cinematográficas, por Canal Sur y por algunas de las productoras más reconocidas de la ciudad. Su terreno es la producción, la logística de rodaje y la dirección técnica: con él, todo funciona como un reloj.
Un vídeo o una foto no son la meta: son el vehículo. La meta es otra — vender, comunicar, posicionar, explicar algo — y para llegar ahí hace falta pararse antes a pensar.
Antes de encender una cámara, definimos objetivos, miramos la marca, el mercado y lo que está haciendo la competencia. Producir sin plan sale caro y casi nunca funciona.
Nadie conoce tu marca mejor que tú. Nosotros somos facilitadores: tu proyecto empieza y termina contigo.
No podemos leerte la mente, así que cuanta más información compartas con nosotros, más afinado será el resultado. Los mejores proyectos que hemos hecho han sido siempre los que el cliente se ha implicado de verdad.
Lo recargado confunde. Cuando sobra ruido visual, el mensaje no llega.
Trabajamos con un criterio minimalista: cada elemento tiene que estar ahí por una razón concreta. Si no la tiene, fuera. Así es más fácil que la audiencia entienda, conecte y recuerde.
No creemos en los procesos rígidos. Trabajamos en iteraciones: enseñamos pronto, recogemos feedback, ajustamos y volvemos a enseñar.
Eso evita sorpresas desagradables al final, reduce los retoques costosos y hace que el resultado se parezca de verdad a lo que necesitas, no a lo que nosotros imaginamos el primer día.
Respetamos todas las ideas del cliente, pero si creemos que algo no va a funcionar, lo decimos. Sin rodeos. Contratarnos incluye esa parte.
Y esperamos lo mismo al revés: si algo no te encaja, dilo cuanto antes. Ir arrastrando un "no me termina de convencer" hasta la entrega final no ayuda a nadie.
Pero, sobre todo, por lo que sabemos. Producir bien no es apretar botones. Detrás de cada proyecto hay criterio, años de oficio y una forma de resolver problemas que no se improvisa. Eso es lo que pagas, y es lo que marca la diferencia entre un proveedor y un estudio.